Slyf: Fundada y puesta en la red desde Salta (Argentina), el 15 de setiembre de 2007 para todos los lectores del mundo
  
Elul 27, 5770 del calendario judío; 1428 del calendario musulmán más   

La Escuela Zorrilla y otras destrucciones

   Patrimonio (Del latín patrimonium) Bienes que una persona, o una comunidad, heredan de sus ascendientes. 

“Durmiendo con el enemigo”

Por Rosario Sola

   “El patrimonio está en la agenda. Las idas y venidas de Mauricio Macri para nombrar a su Ministro de Cultura y la elección final de Hernán Lombardi,  un ingeniero que no oculta que  tiene como prioridad el patrimonio arquitectónico muestran que la conservación arquitectónica es un eje. Pero mientras que en Buenos Aires  la discusión está en cómo se coordina el  crecimiento inmobiliario con la conservación de la  identidad, en las provincias del Norte - no menos ricas en patrimonio, pero más frágiles y vulnerables por su antigüedad - el eje se desplaza al tema del conocimiento. Algo se hace, pero sin rigor. Y las verdaderas  joyas de la corona se demuelen como en el caso de la Escuela Benjamín Zorrilla o se abandonan como en el caso de la Casa de Leguizamón (NdR: y habrá que ver en qué consiste en los hechos el acuerdo anunciado en estos días para su rescate). Buenos Aires posee una oferta constante de posgraduados en patrimonio provenientes de la universidad estatal, de las  privadas y de numerosos becarios que se especializan en el extranjero.

 

Basta de Demoler

   Los ciudadanos porteños  tuvieron una gestión cultural de buen nivel pero algo complaciente con  la  presión inmobiliaria. Se cansaron, se organizaron en una ONG y dijeron basta de demoler. Para ello contaron con la justicia que, respondió a sus reclamos y pusieron  un límite a la actividad privada para defender el bien común, en este caso, una tradición cultural que ha hecho de Buenos Aires la capital más admirada de América del Sur. Hace pocos días salvaron de la piqueta  con festejo callejero y todo, el caserón de los Bemberg y presionaron a los legisladores que acaban de promover una ley por la cual quedan 3.000 edificios bajo protección y, al igual que en Rosario,  es imposible demoler un edificio anterior a 1941 y por supuesto es absolutamente impensable que las escuelas históricas de la ciudad sean dañadas o modificadas y menos que menos demolidas.

    Sería un escándalo. ¿Pero qué sucede en Salta?

 El caso de la Escuela Benjamín Zorrilla

    Muy distinta suerte tiene Salta y menos suerte tuvo el profesor Risso Patrón en 2004 cuando presentó ante la justicia salteña un recurso de amparo para que no se demoliera un tesoro, si me disculpan los compatriotas de Buenos Aires, de mucho más valor que los deliciosos petit palais de Recoleta: la Escuela de cuatro patios claustrales Benjamín Zorrilla, antiguo convento de los Mercedarios, Colegio San José, sede del Colegio Nacional fundado por Bartolomé Mitre y que tenía en sus fondos el único retazo del cementerio colonial de Salta que, al no tener  construcciones en superficie y por ser propiedad del Ministerio de Educación salteño era  apto para la exploración arqueológica. La justicia salteña rechazó inmediatamente el amparo y la escuela se demolió. En los sótanos, ya desaparecidos, el profesor Risso Patrón y sus  alumnos habían relevado los graffiti de los estudiantes de comienzos del siglo XX. Entre las firmas ilustres estaban , como extraña paradoja, la de uno de los pioneros de los estudios patrimoniales en la Argentina: la de Miguel Solá.

 ¿Quién demolió la Escuela Benjamín Zorrilla?

    Me costó averiguarlo porque los autores intentaron ocultarlo, pero logré llegar por fin a la documentación que confirmó mis peores sospechas. Estos bienes de propiedad pública, únicos en el país, no fueron víctimas de la avidez empresaria, de la especulación inmobiliaria, ni de negociado alguno: se demolieron por ignorancia y por el exceso de silencio mediático que acompañó la última década salteña.

   En insólito caso, el profesor Risso Patrón  tuvo que accionar contra el propio Ministerio de Educación salteño. Aunque parezca poco creíble la iniciativa de demoler dos de  los patios más antiguos de la escuela y la de construir sobre el antiguo cementerio colonial de la ciudad (en donde están enterrados los patriotas de las guerras de la independencia) una obra de “su autoría” provenía, en proyecto elaborado en  2001 cuya documentación tengo en mi poder para quien quiera consultarla, no solo del propio  Ministerio de Educación de Salta, sino de la Dirección de Patrimonio y más exactamente  de los profesionales del  ente de preservación del patrimonio de la Provincia: el DEPAUS o Departamento de Preservación Arquitectónica y Urbanística de Salta. No hay antecedentes de algo así en el país. Probablemente no haya sucedido algo así en el mundo.

 ¿Los edificios de tiempos  la colonia no poseen valor alguno?

   La UNESCO recomienda que en el caso en que no se tengan otras motivaciones para proteger un bien patrimonial debe comenzarse por los más antiguos, los más singulares, los más vulnerables.

  ¿Qué valor tenían los edificios que se demolieron?

    Del mismo modo que una jovencita del campo suele creer que un vestido de quince es más hermoso mientras más lentejuelas, plisados, tules y canutillos posea, también hay gente que aplica este modesto criterio estético al patrimonio arquitectónico, y que el valor de un edificio está ligado a la cantidad de ornamentos y molduras que posee.

   Esta idea ingenua que no daña a nadie en una fiesta de quince ha dañado gravemente el patrimonio arquitectónico de  Salta, fundada 300 años antes que la ciudad de La Plata y ha permitido que, por ignorar su valor,  se demolieran edificios que por su antigüedad y por ser ya los últimos del período colonial que quedaban en pie en la Argentina representaban un valor histórico excepcional además de su encanto.

   Sucede que los edificios del período colonial son  austeros. La demolición de los claustros del convento de los mercedarios que formaban parte de la Escuela Zorrilla ingresa en este caso en el marco de la ignorancia provinciana: lo que tiene menos molduras no vale. No, no es así. Es esta clase de problemas los que hacen que los organismos internacionales para la educación y para la cultura intenten asesorar a los países periféricos.

   Los patios más antiguos tenían menos ornamentación, pero eso no quiere decir que valían menos. Por el contrario en ellos se encontraban antiguas ventanas tapiadas, probablemente de la iglesia colonial y un sótano conventual del cual tenemos muchos testimonios de alumnos de la desafortunada escuela que en sus travesuras infantiles accedieron por los mismos a los túneles que conectaban con la iglesia jesuítica que estaba en la esquina de las actuales calles Mitre y Caseros.

 ¿Estaba en riesgo sísmico la construcción?

    Dos terceras partes de los edificios patrimoniales de la humanidad se encuentran en áreas de riesgo sísmico y no por eso se demuelen. Es correcto sin embargo dejar de usarlos como establecimientos escolares. 

   Esas construcciones debieron transformarse en museo. Por otra parte, urbanísticamente, una escuela primaria en la zona más crítica del microcentro es de por sí poco viable, tal como lo expresó el Colegio De Arquitectos.

 ¿Esta demolición es un caso aislado?

    De ningún modo. El caso de la demolición de la escuela Benjamín Zorrilla por parte del organismo que debía protegerlo es sólo la punta del iceberg de una saga de acciones asombrosas por dos razones: porque suceden y porque no se denuncian. Esto genera un círculo vicioso. Se dejan pasar para no tener problemas con nadie... y cada vez se producen daños más graves. Veamos.

 La falsa “Casa de Hernández

    En 1998, a veinte años de su creación, el DEPAUS y el Municipio de la Ciudad de Salta inauguraban su primera obra patrimonial importante: el Museo de la ciudad “Casa de Hernández”, en Florida y Alvarado.

   La historia del inmueble quedó grabada en una placa a la izquierda del ingreso al Museo, en un folleto que distribuyó la Secretaría  de Cultura  provincial y en la página web de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Sitios Históricos (CNMMySH). Era una historia  falsa. No un poco errada. Totalmente errada. Investigadores de la escuela de historia de la UNSA y del CONICET determinaron que en el inmueble llamado Museo de la Ciudad Casa de Hernández, jamás vivió ningún Hernández. Quiere decir que en veinte años de gestión nadie hizo la investigación documental pertinente, característica esencial del trabajo especializado.

   Sin estudios preliminares se hicieron modificaciones que son falsificaciones históricas disfrazadas de trabajo técnico como la demolición y  traslado de la escalera. ¿Este error es suficiente? En cualquier lugar del mundo sería suficiente para un escándalo.

  ¿Qué sucede en Salta? ¿Cómo pueden tratar de seguir presentándose como eruditos personas que cometen esta clase de errores? Veamos.

 La verdad tergiversada como  estrategia

    Como todos pudimos ver con preocupado asombro en 2004, el edificio del MAAM (Museo Arqueológico de Alta Montaña), donde funcionó durante años el Consejo General de Educación de la Provincia, propiedad del Estado, fue demolido salvo la “primera crujía“ o sea el fragmento de techo que cubre la recova y la fachada.

   El edificio estaba en perfecto estado y se iba a restaurar, pero se intentó dividir la primera planta  con un entrepiso para disponer de mayor superficie de exhibición.

   El proyecto  que hizo el DEPAUS, al no tener los detalles técnicos adecuados fue tan inapropiado que puso en riesgo el edificio y finalmente, ante lo dificultosos de la resolución técnica, una vez iniciada la obra, el edificio antiguo, cuya magnífica tecnología de ladrillo y piedra del s.XIX podíamos ver en lo que fue el restaurante “La Cava” hasta hace poco, se demolió totalmente.

   Desde el punto de vista de la conservación del patrimonio una demolición es un fracaso ominoso.

   ¿Cómo publicarlo entonces en una revista de patrimonio como un éxito? Es muy sencillo. Se miente. Eso se hizo.

  La Revista Hábitat es una publicación nacional dedicada a la Conservación del Patrimonio en donde aquellos que se ocupan de la conservación de los bienes patrimoniales dan a conocer sus obras.

   En el  Nº 48, en las Págs.74/75, dice, en el artículo denominado “Un original Museo para la Arqueología de Alta montaña en la Capital Salteña”: ...“El MAAM ocupa un histórico y señorial edificio de mediados del siglo XIX emplazado en la Plaza Principal de la Ciudad de Salta. Su fachada, restaurada y puesta en valor se inscribe dentro del estilo neogótico de neta impronta victoriana. El interior fue remodelado conservando estructuras históricas, adaptándolo a su nueva función. El proyecto arquitectónico estuvo a cargo del departamento de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbano de Salta (DEPAUS) bajo la dirección de la arquitecta Elena Martínez.” Debió decir en cambio que el MAAM ocupa un edificio nuevo, salvo la fachada y los altos sobre la recova... ya que se demolió totalmente  el edificio (al menos la parte que era de propiedad del Estado Provincial). Allí funcionó la primera Escuela Normal de Salta construida bajo la gobernación de Benjamín Zorrilla cerca de 1870. Claro que los demoledores no publican a menudo en ese tipo de revista... y hay que promoverse.

 Otros Ejemplos

    Otro horror de esta saga de barbaridades sin fin fue la demolición de la  casa de 1812 (la Sala Rural) que se encontraba en el predio del Estadio Delmi y que  fue demolida  por el pecado de no haber pertenecido al General Güemes.

   Esto muestra, una vez más, que los funcionarios locales utilizan criterios anteriores a la “Carta del Restauro”, firmada en Venecia, que desde los años sesenta del siglo pasado determina los criterios a seguir en materia de conservación del patrimonio en todo el mundo, y que ignoran otros acuerdos internacionales similares. 

 La Sala Rural, era de propiedad pública y estaba en condiciones de ser restaurada. Claro que en manos de especialistas con posgrados verdaderos, que la hubieran salvado

  Agreguemos al disparate de la demolición la insólita nota que hizo el diario El Tribuno en la cual los funcionarios declaraban que no había de qué preocuparse, ya que los materiales iban a ser utilizados en la restauración de otros monumentos. Esto  muestra hasta qué punto se  desconocen los principios elementales en temas de conservación del patrimonio, ya que la contaminación de un sitio histórico con materiales históricos de otro es un disparate. Perro este caso merecería otra nota aparte.

 La Casa de Joaquín Castellanos

    Muchas personas que han querido proteger un bien arquitectónico han acudido de buena fe y por desgracia  a los funcionarios que desde hace casi tres décadas son presentados por la provincia como especialistas y eruditos. Por esta vía estos profesionales no  dejaron ningún rastro de  la casa del poeta Joaquín Castellanos, nieto del médico patriota de las guerras de la Independencia Antonio Castellanos,  que se encuentra justamente en el encuentro de los caminos que unen San Lorenzo, Vaqueros y Lesser.

   Fueron contratados, en forma privada, para restaurarla y en cambio la desguazaron, demoliendo una parte y transformando la otra parte en una obra particular sin rastro alguno del poeta y político fundador del partido radical y reivindicador de la figura del general Güemes en su paso por la gobernación de Salta.

   Fue Joaquín Castellanos quien al cumplirse los cien años de la muerte de Güemes impuso el poncho rojo con la banda de luto que llevaron los gauchos en su memoria y que desde entonces define el típico poncho salteño.

 ¿Más?

  ¿Debo hablar de la  pérgola de chapa doblada de Santa Victoria Oeste, la última plaza seca hispánica que quedaba en Argentina? ¿Debo mencionar el trabajo realizado en el techo de la biblioteca de los franciscanos, que se hizo con una pendiente del 60%, inapropiada para la teja española, y que por lo tanto no impidió el paso del agua de lluvia sobre una biblioteca de incalculable valor patrimonial?

   En este caso, los frailes del convento, discretamente, la repararon esta vez sin consultar por suerte a los supuestos especialistas con que cuenta la provincia.

  De la sartén al fuego

 

   La Ley de Patrimonio que aprobó recientemente la Provincia de Salta no mejora las cosas.

   El problema que tenía la provincia en el tema patrimonio era la falta de profesionales posgraduados y el hecho de que, los que no lo son, una vez que llegan al cargo se eternizan en el mismo y no se preocupan de calificar otros recursos humanos, acaparan información y espantan a los jóvenes para mantener eternamente el “curro” (viajes frecuentes, honores inmerecidos). 

   Debemos decir que la nueva ley, con la creación de una comisión nombrada a dedo,  empeora las cosas

  No sólo pasa por alto el carácter colectivo de la memoria arquitectónica que se gestiona desde la comunidad y sus organismos representativos sino que la conservación del patrimonio arquitectónico provincial pasaría, según la Ley,  por el nombramiento de un triunvirato designado directamente por el gobernador de turno. 

   Insólito. Los requisitos para cubrir estos cargos son, según la ley aprobada por nuestra culta  legislatura... ¡ninguno! 

  Parece que no es indispensable ni siquiera  tener estudios primarios para ser un erudito en arquitectura, arqueología e historia... Tal vez con un apellido conocido o siendo pariente de algún funcionario o  con un mal uso de palabras complicadas alcanza. Un papelón.

 Especialistas verdaderos y falsos

    En política  cultural, saber es saber quién sabe. ¿Saben los políticos quién sabe?

   Se equivocan por uso y costumbre, o frecuentemente se dejan llevar por recomendaciones partidistas. 

   En temas como la conservación del patrimonio esto es especialmente grave. Deberían empezar por estudiar el certificado analítico de materias de la facultad de los candidatos y evaluar luego la cantidad de horas cátedra de cursos de posgrado certificados que posean.    

   Suma y resta. Cualquier secretario puede hacerlo. Los lectores estarán pensando que nunca han conocido un político que analice los antecedentes académicos de nadie. Bueno, yo tampoco. Ya es hora de que comiencen a hacerlo porque los falsos especialistas le han costado demasiado caro a la memoria cultural de los salteños. ¡Y por nada! No había dinero en juego en estos daños. Se hizo por desidia. Demoler es menos trabajo que restaurar.

  Para trabajar en patrimonio arquitectónico y cultural en el mundo entero se demandan maestrías y doctorados.

   Hay que saber historia general, historia del arte y de la arquitectura, principios básicos de arqueología y conservación de materiales y además hay que ser buen proyectista, es decir hay que tener la habilidad de resolver con diseño problemas complejos simultáneos: que un edificio nos cuente el pasado sin engaños y que sea útil y eficiente en el presente. Mal y sin ningún criterio, las cosas las puede hacer cualquiera.

   ¿Merece eso Salta, provincia cuya clase dirigente fue pionera en la conservación del patrimonio en la Argentina?

 Los verdaderos ignorantes

    Decía el científico y pensador Blaise Pascal que ignorante no es el que no sabe sino el que no sabe y cree que sabe. 

   Algunos  porque no saben y creen que saben, otros porque son tan pícaros que creen que la sociedad nunca se va a dar cuenta de que no saben si utilizan una proporción abultada y constante de palabras difíciles... Sea como sea Salta tiene gobiernos con elogiable motivación por la conservación del patrimonio, pero con organismos específicos que  nunca han estado a la altura de las circunstancias y que los engañan como a  niños usando dos o tres palabras difíciles y removiendo planos y dibujos que muchas veces ni siquiera son fruto   de su propio esfuerzo, sino del trabajo de los excelentes dibujantes que poseen los organismo públicos, cuya magnífica tarea es usada como cortina de humo para tapar interminables desastres de gestión.

  La promulgación de la reciente Ley de Patrimonio debía servir para superar esa zona oscura: pero lo que se consiguió fue crear las condiciones para que la situación pueda llegar a ser aún peor. 

   Salta, que casi no cuenta con arquitectos posgraduados en estos temas, no tiene otra salida que concursar estos cargos e incorporar gente con alta capacitación, con perfil operativo, que no detenga el trabajo iniciado, que lo haga basada en los estudios necesarios, sin pérdida de autenticidad y sin vender la identidad.

 

 

  Comente sobre este artículo
Nombre   
Email  
Comentario  

"El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente" (John Acton).

El 25 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional contra la violencia de género.  leer más

Copyright © 2007 Salta Argentina - SLYF