* Era (del latín aera) Punto fijo o fecha determinada de un suceso, desde el cual se empiezan a contar los años.
Salta, 24 de octubre de 2007 (Slyf) El que gana pone las reglas. Esta regla, es la más antigua de la humanidad.
Su sentido más inquietante es que admite –por omisión- que la realidad de la humanidad es una historia de perdedores y ganadores, antes que la vocación por el imperio de la justicia y el consenso libremente pactado.
Los cálculos para marcar el paso del tiempo son complicados, y la tarea depende necesariamente del saber científico; los inventores del calendario eran científicos, pero también políticos, o actuaban en nombre de políticos.
A lo largo de toda la historia, crear un calendario e imponerlo siempre significó conflictos, disturbios, cismas, incluso guerras…
Un simple ejemplo: la más grande organización estatal y territorial de la antigüedad fue el el Impero Romano. Hubo otras, pero ninguna marcó de manera tan determinante el futuro de la humanidad. Las leyes, modos, usos y costumbres romanos califican hasta hoy un modo generalizado de entender la civilización, aunque seamos chinos, musulmanes, hinduistas, wichis, watusis, etc.
Como ya había sucedido con todas las culturas más o menos desarrolladas aparecidas hasta entonces, también en Roma los políticos entendieron rápidamente que fijar un calendario era imprescindible: cosechas, campañas militares, obras públicas, dependen de la meteorología. Pero sobre todo, el modo y conveniencia de aplicar impuestos, linfa vital para el funcionamiento de cualquier gobierno, y medida extrema de la organización del Estado.
Obviamente hay gobiernos mejores y peores, e incluso algunos honestos, pero todos basan su poder en el uso de la renta pública: la riqueza que se le extrae a los ciudadanos para hacer funcionar la famosa “cosa pública” (res publica).
En Roma, heredera de Grecia y base de nuestra civilización, el calendario era un caos. El año comenzaba el 1 de marzo y tenía 10 meses -304 días- y un invierno sin denominación.
En el año -45 gobernando Julio César, se dispuso poner orden en el problema. Febrero, primer mes del año, quedó como ahora entre enero y marzo, y se agregó el mes de julio –en beneficio del ego imperial. Más tarde y por el mismo motivo el emperador Augusto hizo agregar agosto.
Aún así, la cuenta estaba mal sacada y con el tiempo el calendario no coincidía con el movimiento astronómico.
En fin, que hubo que esperar hasta la edad media y el avance de la tecnología para que apareciera el calendario (gregoriano, que es otra historia) que dio base al actual.
Pero también están los chinos (primeros en hacer casi todo, peor con escaso eco fuera de su propio espacio), por supuesto las grandes culturas americanas previas a la conquista, el calendario judío, que tiene la pretensión (religiosa, que es la más recalcitrante de las pretensiones), de contar los años desde la “creación del mundo” (3761 años antes de Cristo, o sea el año actual es el 5767).
…Más los japoneses, el Islam, que cuenta los transcursos astronómicos y humanos desde
Más dictadores y movimientos políticos varios;
Lo ideal y más o menos justo, sería que
Si fuera así, estaríamos transitando el año ¿10 mil?, ¿15 mil? y pico, siglos más, siglos menos, que es la época en la que sucedieron acontecimientos de los que existen testimonios razonablemente fechables y creíbles.
En síntesis, y como dijimos, 2007 sólo indica la más conocida de las maneras de contar el paso de los años.
Usted –si quiere- puede intentar a armar su propio almanaque desde el día de su nacimiento, asumiendo el riesgo de que nadie más le lleve el apunte a la propuesta. (Eleté - Slyf).
"El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente" (John Acton).
El 25 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional contra la violencia de género. leer más